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¿Cómo debería ser la iluminación en tu puesto de trabajo?

Cualquier actividad que el ser humano a realizado desde que tiene memoria, ha requerido de luz, inicialmente de la luz del sol, luego del fuego y más tarde ayudado de la electricidad. De manera que nos encontramos sujetos a contratar servicio de luz para nuestro día a día, y además debe ser una buena iluminación. En lo que respecta a la iluminación, resulta importante tener conocimiento del aspecto cuantitativo, es decir, la cantidad de luz que se requiere por ejemplo para realizar nuestro trabajo cotidiano. 

En este último sentido, la luz debe contar con componentes de radiación difusa y directa, tras lo cual se produzcan suaves sombras que nos brinden la oportunidad de percibir la forma y posición de los objetos, para ello lo más recomendable es contar con la luz del techo y el flexo encendido.

Con la idea de evitar las reflexiones incómodas que pudieran dificultar la percepción de cada detalle, y además evitar los deslumbramientos y las excesivas sombras excesivas, es importante colocar lámparas luminarias o bien, pantallas con las que se puedan ocultar la visión directa de la luz con el fin de que oculten la visión directa del foco de la luz y con ello que se refleje solo un poco de luz sobre el techo y la parte superior de las paredes, que valga acotar deben estar pintadas de colores claros con la idea de difundir mejor la luz.

Mantenimiento de las instalaciones 

Es de vital importancia realizar un mantenimiento periódico de las instalaciones ya que podría resultar contraproducente por ejemplo,  el envejecimiento de las lámparas y además, la acumulación de polvo encima de las pantallas luminarias, produciendo una pérdida de parte de la iluminación. Las luminarias deben ser limpiadas de manera constante, lo  suficiente como para evitar el descenso del 20-30% de la iluminación. 

Se deben sustituir las lámparas de manera sistemática, sin dar espacio a que se fundan primero. Se debe considerar el uso de lámparas de incandescencia ya que ellas mantienen bastante eficacia lumínica, incluso hasta el mismo momento antes de fundirse. Tal situación no llega a ocurrir con las lámparas fluorescentes, debido a que estas pueden continuar iluminando mucho tiempo después de que su eficacia haya disminuido de manera notable. En líneas generales se estima que después de 1000 horas de uso, la eficacia de las lámparas fluorescente se encuentra por debajo del 75%.

Los sistemas de iluminación 

Es importante que en la medida de lo posible, la luz que se utilice sea natural, pues esta resulta mucho más beneficiosa por ser de mejor calidad y bienestar para el ser humano. Por esta razón en la actualidad, se muestra una marcada tendencia de construir locales de de forma que se pueda obtener luz natural a través de ventanas amplias, claraboyas en el techo, entre otros. Pero, sabiendo que la luz natural depende directamente del tiempo atmosférico, las horas del día, las estaciones del año y demás situaciones, es de gran importancia poder contar con una situación de luz superficial.